Cómo eliminar metales pesados de tu cuerpo (y tener más energía!)

"Detox" es una de las palabras más populares en el mundo de la salud hoy en día. Puede significar cualquier cosa, desde comer verduras extra y tomar vinagre de sidra de manzana hasta ayunar y tomar los suplementos – todo para desintoxicar nuestro organismo desde dentro. Además, existen los métodos de desintoxicación externos, como los baños de sal de Epsom, baños desintoxicantes de pies o el cepillado en seco de la piel con un cepillo especial con fibras vegetales.

Pero antes vamos a ver por qué necesitamos desintoxicarnos de metales pesados, aun si no vivimos cerca de una planta química.

¿Qué son los metales pesados?

En primer lugar, de momento no existe una definición única y exacta de qué es un metal pesado. Algunos definen como pesados los metales según su densidad, otros recurren al peso atómico o la composición química. En pocas palabras, los metales pesados ​​son elementos metálicos o semimetálicos densos que se encuentran naturalmente en la tierra de donde pueden filtrarse en las fuentes de agua que bebemos o usamos. Pero la mayor parte de la intoxicación por metales pesados la recibimos de las fuentes artificiales provenientes de la actividad humana, como la contaminación del aire o los productos industriales.

Es importante recordar que algunos de los metales pesados ​​no son un problema en pequeñas dosis e incluso son necesarios para nuestro cuerpo, pero otros son muy dañinos para nosotros: como el plomo, el mercurio o el cadmio. Los metales mesados se bioacumulan en el cuerpo. La bioacumulación el proceso de acumulación de sustancias químicas en organismos vivos de forma que estos alcanzan concentraciones más elevadas de los seguros. Nuestro cuerpo tiene herramientas frente a ese proceso y elimina una cierta parte de los metales pesados tóxicos de forma natural. Los problemas surgen cuando se acumulan más rápido de lo que nuestros cuerpos pueden eliminarlos - desintoxicarse.

Qué metales pesados son perjudiciales y las fuentes de contaminación

Estos son algunos de los metales pesados ​​que nos intoxican en nuestro entorno moderno y sus fuentes comunes:

  • plomo (gas de escape de automóviles, materiales de construcción, agua, algunos productos de alimentación)
  • mercurio (empastes dentales, vacunas, solución para lentes de contacto, mariscos)
  • cadmio (cigarrillos, baterías, aceites hidrogenados, café)
  • arsénico (aves de corral y huevos convencionales, no ecológicos)
  • aluminio (desodorantes, vacunas, utensilios de cocina, algunos productos de alimentación)
  • talio (agregado a la gasolina)
  • bismuto (maquillaje, medicinas)

La lista completa es más larga, pero éstos metales pesado son los más frecuentes y perjudiciales para nuestra salud.

Cómo limitar la exposición a los metales pesados? Consumir alimentos de fuentes seguras, pasar a los productos de limpieza y de higiene caseros, probar la odontología holística y evitar los aceites hidrogenados. Difícil pero posible, verdad?

Desafortunadamente, eso no nos protege comple de la intoxicación por los metales pesados. Hay muchas otras fuentes de contaminación sobre las que no tenemos tanto control.

¿Por qué los metales pesados ​​son un problema?

Entonces, ¿por qué algunos de los metales pesados ​​son tan malos para el cuerpo?

De los metales pesados que se pueden encontrar en nuestro cuerpo mediante un análisis, unos 23 son especialmente tóxicos para organismos vivos. Estos metales son unos intrusos: interrumpen los procesos celulares normales uniéndose a las proteínas y reemplazando los metales que sí deberían estar en nuestras células. Esto afecta el funcionamiento de las mitocondrias - los generadores de energía de nuestras células, lo que lleva a síntomas como fatiga (y otros mucho peores en caso de la exposición prolongada). Los metales tóxicos son un impulsor de muchas de las enfermedades. Estamos viendo un repunte de problemas de salud y enfermedades, y es muy probable que se debe al menos en parte a la creciente introducción de estas toxinas en nuestro medio ambiente. Por supuesto, nuestros cuerpos tienen increíbles mecanismos de desintoxicación que nos permiten consumir cierta cantidad sin perjuicio. Aun así, los niños, las mujeres embarazadas y aquellos con problemas de salud que impiden o ralentizan la desintoxicación son especialmente vulnerables.

Por supuesto, hemos de procurar hacer todo lo posible para limitar la exposición. Aun así es solo la mitad de la batalla, es imposible aislarnos del todo. Pero hay ciertos pasos que podemos seguir para ayudar a nuestro cuerpo a procesar y eliminar los metales pesados. Eso es, desintoxicación.

¿Cómo sé si tengo la intoxicación por metales pesados?

Mientras que los síntomas de una intoxicación aguda son más evidentes (vértigo, vómitos, dificultad para respirar, calambres, habilidades motoras y cognitivas deterioradas, etc.), los síntomas de que necesitas desintoxicarte de los metales pesados ​​son más sutiles:

  • fatiga
  • dolores de cabeza
  • acné
  • mala digestión / hinchazón abdominal / gases
  • dificultad para digerir las grasas
  • problemas hormonales, infertilidad, preeclampsia
  • sudoración excesiva
  • acumulación de la grasa solo alrededor de la cintura
  • antojos severos de comida
  • insomnio
  • dolos de articulaciones
  • cambios de humor

La intoxicación por metales pesados ​​no controlada puede causar no solo el malestar temporal sino también enfermedades tan graves como Alzheimer, demencia, esclerosis múltiple, Parkinson y cáncer. Un artículo de 2014 en la revista Interdisciplinary Toxicology explica:

La intoxicación por metales pesados ​​puede reducir los niveles de energía y dañar el funcionamiento de cerebro, pulmones, riñones, hígado, composición de sangre y otros órganos importantes. La exposición prolongada puede conducir a procesos degenerativos físicos, musculares y neurológicos progresivos que imitan enfermedades como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la distrofia muscular. La exposición repetida a largo plazo a algunos de los metales pesados y sus compuestos puede incluso causar cáncer (Jarup, 2003). (1)

Tranquilidad, no des por hecho que tengas la intoxicación por metales pesados. Básicamente, si llevas un estilo de vida saludable y aun así experimentas varios de los síntomas descritos arriba, puede que sea un momento de desintoxicarse, que siempre viene bien.

Cómo saber si tienes exceso de metales pesados en tu cuerpo

Un análisis de pelo para la determinar el nivel de toxicidad por metales pesados es muy recomendable. Además de los niveles tóxicos de metales, esta prueba puede dar pistas sobre factores generales de salud como la tasa metabólica, inflamación, niveles de azúcar en la sangre y más.

Formas naturales de desintoxicación de metales pesados: lo que puedes hacer por tu cuenta

Hay algunas cosas que podemos hacer con seguridad y sin movernos de casa para mejorar los mecanismos de desintoxicación de nuestro cuerpo y disminuir los niveles de metales pesados:

  • Beber mucha agua filtrada (ojo, el agua embotellada puede ser una fuente más de los metales pesados)
  • Procurar respirar el aire puro o más limpio posible, cambiando de residencia o purificando el aire de nuestra casa y, a ser posible, de nuestro lugar de trabajo
  • Comer alimentos ecológicos o de procedencia segura
  • Dar soporte a tu hígado con una dieta nutritiva y antiinflamatoria
  • Hacer ejercicio para inducir la sudoración y mejorar la eliminación de las toxinas
  • También puedes visitar una sauna para el mismo propósito – eliminar las toxinas con el sudor
  • Tomar suplementos (como BioSil y PectaSol-C, enlaces y dosificación a continuación)

Los dos suplementos seguros que podemos recomendar a cualquiera que esté preocupado por la acumulación de metales pesados son:

  • BioSil: toma de 5 a 10 gotas o 1 cápsula al día para movilizar metales pesados.
  • PectaSol-C: toma 5 gramos diarios o más, según la tolerancia.

Nota importante: estos suplementos están pensados para trabajar juntos, ¡no tomes uno sin el otro!

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